26 Ene Valentía como expresión literaria

Meses después de la muerte de su padre y recién graduada, Marina conoce a Jaime, un hombre veinte años mayor que ella que invade su vida. En poco tiempo, su día a día da un vuelco. Deslumbrada por la sofisticada vida adulta y el encanto de Jaime, quien también se gana a su familia, Marina se ve sumergida en su mundo, comenzando a olvidar lo que la definía.
Comerás flores es la extraordinaria novela debut de Lucía Solla Sobral (Marín, Pontevedra, 1989), una autora que acaba de irrumpir con fuerza en el panorama literario contemporáneo y que lo ha hecho, sin duda, con la maestría propia de los grandes nombres, pues siendo esta su ópera prima se ha convertido en un fenómeno literario actual sin precedentes.
Publicada en septiembre de 2025 de la mano de la prestigiosa editorial Libros del Asteroide, Comerás flores, en solo unos meses, supera ya las doce ediciones y se ha alzado con el Premio El Ojo Crítico de Narrativa 2025, un reconocimiento otorgado por Radio Nacional de España que, en su trigésima sexta edición, distingue a las voces jóvenes más prometedoras de la literatura actual.
Cabe destacar que esta obra, convertida ya en un éxito indiscutible, se atreve a explorar las profundidades del amor en todas sus vertientes. Lucía se lanza con coraje a indagar en esta dimensión. Y lo hace a través de Marina, una protagonista imperial, vulnerable y con una frescura lírica que atrapa y seduce, pero que, al mismo tiempo, nos arrastra hacia la oscuridad que la rodea.
En apenas doscientas cincuenta páginas nos adentramos en una historia de notable complejidad. Marina, una joven de veinticinco años que acaba de perder a su padre, abandona su pueblo para marcharse a la ciudad y enfrentarse, por fin, a la vida adulta. A esa edad no cree demasiado en el enamoramiento, quizá porque nunca ha experimentado nada parecido. Lo que no imagina es que el amor (o lo que ella interpreta como tal) llegará con nombre y apellidos… y con veinte años de diferencia. Un amor que irrumpe justo en el momento más frágil: el duelo por su padre.
Un viaje incómodo
Y es aquí donde quiero insistir en eso de las profundidades del amor. Porque, a lo largo del relato, Marina nos conduce por todas las formas de apego que sostienen su mundo: su madre, su hermana, su mejor amiga, su padre recientemente fallecido y el propio Jaime, en quien se apoya y se refugia para escapar del dolor que le produce esa pérdida. Todos esos amores que a menudo tanto necesitamos para crecer, aprender, rectificar y vivir.
En esta novela, la autora ejemplifica a través de un lenguaje claro, directo y con una prosa limpia e inteligente cómo puede destruirnos una relación tóxica en un momento tan delicado como es la pérdida de uno de los pilares de nuestra vida. Solla nos guía por el camino hacia la madurez, pero lo hace con un retrato sin maquillaje ni filtros, mostrando una realidad, por desgracia, tan normalizada como es el maltrato.
Marina empezará a querer pero lo hará con miedo y ese miedo gestado le impedirá huir cuando todavía está a tiempo. La autora en su precisa narración sabe expresar con habilidad las fases de una relación, pero, aún mejor, las tinieblas del desamor: las manipulaciones, los chantajes emocionales y el control enfermizo que tantas veces regularizamos.
Comerás flores es una de esas historias que te saca de tu zona de confort. Es un suave tirón de orejas para mostrarte que no hace falta una trama maquiavélica para impactar en el lector. Es atrevida, elegante, suntuosa y conmovedora. Es romántica, pero al mismo tiempo aterradora.
Una oda a la dignidad
Es una novela arrebatadora, que da un golpe fuerte en la mesa, que denuncia, que señala y condena los mitos del amor romántico. Una oda a la dignidad. Esa que tanto debemos atesorar en las relaciones amorosas pese a las aristas de las circunstancias.
Hay algunos pasajes que no consigo olvidar (página 38): «Guardar el amor nuevo en el bolsillo, disimularlo debajo del pelo o en el olor de la ropa, hacía que no se desgastase nunca. Intentaba esconder ese amor tan brillante en las notas que Jaime metía en la mochila del portátil, en los mensajes que le enviaba desde el baño, en las galletas que me preparaba para tomar con el té. Era un amor pequeño pero macizo. No lo compartía. No quería que nadie lo viese para que nadie lo estropease».
Lucía Solla nos conduce por un viaje incómodo, donde cobran vida los viejos dichos de que las apariencias engañan y no es oro todo lo que reluce. Con una lírica fascinante, nos muestra que una amiga que te quiere pocas veces se equivoca, que ignorar el dolor no lo hace desaparecer, y que enfrentarse al miedo es terrible pero fortalece.
Comerás flores es, ante todo, una lección de supervivencia. Una lúcida, aunque descaminada, reflexión sobre cómo aprender a vivir tras la muerte de un padre; sobre la dificultad de sobreponerse a la decepción y plantarle cara a la pena. Sobre tirar a la basura las rosas y las peonías envenenadas y bebernos el agua del jarrón, a ser posible en una copa de champán. Porque, eso sí, en esta novela hay flores, pero, como bien anticipa su portada, te atravesarán el corazón. Y no precisamente por su belleza.
A través de sus páginas y de Marina, volverás a ser una chica joven deshojando margaritas. Ingenua, real, pero, por encima de todo, valiente.
Fotografía de Lucía Solla Sobral cedida por la autora.
Escritora en continua fase de aprendizaje y gaditana de pura cepa.
Escribo porque la escritura es ese refugio al que siempre quiero volver.